El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, frenó una orden ejecutiva relacionada con la supervisión de modelos avanzados de inteligencia artificial, según un reporte publicado hoy por Business Insider.
El borrador de la orden buscaba crear un sistema voluntario para que empresas desarrolladoras de IA pudieran enviar sus modelos más avanzados a una revisión federal antes de lanzarlos al público. La revisión habría podido realizarse hasta 90 días antes del lanzamiento de estos sistemas.
El objetivo era reducir riesgos relacionados con el uso indebido de modelos potentes, especialmente en áreas como ciberataques u otros usos criminales. Sin embargo, el documento aclaraba que el proceso no sería una licencia obligatoria ni una aprobación previa del gobierno para lanzar modelos de IA.
A pesar de eso, algunos funcionarios y asesores expresaron preocupación de que este tipo de revisión voluntaria pudiera convertirse en una obligación en el futuro. Esa preocupación parece haber pesado en la decisión de Trump, quien detuvo el evento de firma por temor a que la medida pudiera frenar a Estados Unidos en la carrera global de IA, especialmente frente a China.
La noticia es relevante porque muestra el dilema central de la inteligencia artificial en Estados Unidos: por un lado, existe presión para controlar riesgos; por otro, hay miedo de que demasiada regulación haga que el país pierda ventaja tecnológica.
Por ahora, no hay una nueva fecha para firmar la orden ni una versión revisada del documento. En otras palabras: la regulación de IA en Estados Unidos sigue en modo “pendiente”, que es básicamente el limbo con traje ejecutivo.




